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Generación Y (parte I)

julio 17th, 2011 | Publicado por admin en Desarrollo Personal

Hoy el planeta cuenta con más de 800 millones de adolescentes en su población. Esto es una cantidad de habitantes inmensa y heterogénea, con edades entre los 10 y los 24 años. Hijos de la denominada generación de los “Baby Boomers” y los hermanos menores de los pertenecientes a la llamada “Generación X” (los que fueron adolescentes en la década de los 80). Son considerados como la Generación de los “Pequeños Tiranos”, por el gran control que ejercen sobre sus padres. Son los que comienzan sus fiestas cuando los Baby Boomers ya tenian que estar de regreso a las 1:00 de la mañana a su casa cuando adolescentes. Y los negocios de bebidas alcohólicas que antes se llenaban en un 80% de hombres, ahora estan llenos un 50% de mujeres.

¿Y cómo es la generación Y?

La generación “Y” comprende los niños nacidos entre 1981 y 2000. “Esta generación se distingue por una actitud desafiante y retadora”, explica el doctor Julio Fonseca. “Lo cuestionan todo, no quieren leer y sus destrezas de escritura son pésimas”. Según él, los padres de esta generación son los hijos de los “Baby Boomers”, es decir, la generación “X”. Esta generación se distingue por adaptarse mejor a los cánones que impone la sociedad y se ajusta a las reglas de juego de sus padres, los “Baby Boomers”. Es por esto que surgen encontronazos entre los maestros y padres más diplomáticos pertenecientes a la generación “X” con los hijos y estudiantes más independientes de la generación “Y”.

“La generación “Y” no pide permiso, sino informa. La generación “X” se tapa los tatuajes y las pantallas, pero la “Y” no, y hasta es capaz de demandar si se entera de que no le dieron un trabajo a causa de su apariencia. Para los “Baby Boomers” y los “X” era importante defender sus ideales hasta el final, y lo importante para ellos era el grupo, no el individuo. Sin embargo, para los “Y” los ideales no son importantes, son más individualistas, y se preocupan más por el dinero”, explicó el conferenciante.

Para ilustrar estas diferencias, el doctor Fonseca utilizó el ejemplo de los equipos de baloncesto nacionales. Antes, un jugador era fiel a su equipo y se mantenía en él por años, a veces décadas. Hoy día, los jugadores que pertenecen a la generación “Y” están más propensos a cambiar de equipo, ya que no buscan la lealtad y el bien común sino la mejor oferta de dinero para ellos.

  • En primer lugar los muchachos en edad preadolecencia ya no son ingenuos ni están desinformados. Se han caído grandes conceptos ideológicos y , junto con ellos, muchas instituciones.
    Cada vez hay menos héroes o ídolos, por lo cual se tratan de revalorizar los que existían desde antes.
  • Son mas relajados porque tienen herramientas que les permiten hacer menos esfuerzo y por lo tanto van a ser consumidores mas exigentes.
  • Son mas rápidos para pensar, desechar y elegir productos.
  • Son mas acelerados: funcionan con la lógica del videoclip.
  • Son mas coquetos, mas marquistas: antes les dabas el producto y estaban contentos, ahora quieren que además sea de marca.
  • Son mas referenciales, perdieron la imaginación: 
  • Están mas informados por la hiper saturación y exposición a los medios y por supuesto mas informáticos.
  • Son mas bilingües, en parte por la informática.
  • Son mas virtuales: tienen la capacidad de abstracción como para aceptar más fácilmente que un personaje de la vida real interactúe con un dibujito.
  • Viven hasta mas avanzada edad con sus padres usufructuando los beneficios del hogar y del hotel mamá, con beneficios dignos de un sultán
  • Les interesa elegir estudios superiores basados, principalmente, en la publicidad de las instituciones educacionales, no en sus contenidos.
  • Son menos comunicativos, a pesar de los chat y los celulares. Exigen lenguajes propios para llegar a ellos.
  • No les interesa leer libros. Ellos desean recibir el conocimiento de formas diferentes, desean entretenerse y divertirse al adquirirlo. Los profesores o capacitadores aburridos serán descartados.
    En síntesis: aparece un nuevo target virtual donde los adultos actúan como si fueran chicos y estos actúan como si fueran grandes

“Y” es la generación que creció con Internet. La clave para “descifrarlos” es Internet. Prefieren la comunicación recíproca (al estilo de Internet) a la comunicación unilateral (como la que funciona con la televisión) que ofrece la información sin dar la oportunidad de una participación activa del público. A la generación ”Y” le encanta usar los signos de “emoticon”: emotion + icon (emoción + icono): por ejemplo, TK+, º_º, ºJº, etc. Es una manera para expresar los sentimientos a través de símbolos y las las letras de teclado.

Por supuesto, el desarrollo de la tecnología de las computadoras y de la comunicación influyó definitivamente en las actitudes de la generación Y.

Los Y nacieron y crecieron al lado de padres insatisfechos, divorciados y con poco tiempo e interés para atenderlos. El sentimiento de culpa que generó esta situación en los padres, dio como resultado que los Y fueran sobreprotegidos y se les cumplieran todos sus caprichos.

El aspecto psicológico de este problema, es que cuando niños los Y solían sentir que nadie los quería y que a nadie le importaban. Es por esto que llegaban a extremos insospechados para llamar la atención de padres y familiares, como los que aprenden a dejar de respirar, y hasta a cambiar el color de la piel del rostro a un horrible morado. ¡Veamos si esto no da resultado! y ¡claro que da resultado! La madre preocupadísima corre a abrazarlo, a acariciarlo y a concederle todo lo que al chiquillo se le ocurra. Eso es todo lo que él quería.

Así el niño “Y” pronto se vuelve neurótico y se habitúa a hacer dramas para controlar a los mayores, porque ha aprendido que después de la escena o el castigo, llega la felicidad de ser perdonado y amado.

Para caracterizarles brevemente puede decirse que son niños y niñas incapaces de llevar a término una actividad que no dé satisfacciones a corto plazo, tareas que supongan posponer la gratificación al esfuerzo invertido.

Los niños ”Y” presentan un cuadro muy similar a aquellos cuyos padres han abandonado su educación: tienen una baja autoestima; se mueven por impulsos más que por convencimiento; toleran mal la frustración y buscan satisfacciones inmediatas; les falta realismo, pues se plantean objetivos sin sopesar el esfuerzo que conlleva; no saben enfrentarse a los problemas, los rehuyen; no han aprendido a cargar con las consecuencias de los propios actos; están acostumbrados a las soluciones fáciles… En resumen, son personas inmaduras. Y lo más peligroso de todo esto es que esos niños y niñas tienen más facilidad para dejarse llevar por malas amistades, o por el ambiente que le rodea, y por ello caer en adicciones nocivas o comportamientos incorrectos

Una de las características más importantes de la Generación Y es la dificultad por parte de padres y adultos en general, de cubrir las necesidades de sostenimiento afectivo de estos niños. Este sostenimiento, imprescindible para el logro de un desarrollo sano, implica indefectiblemente una disponibilidad por parte de los adultos que no siempre pueden (o quieren) brindar. Disponibilidad que incluye tiempo, presencia, dedicación, paciencia, compromiso, contacto y muchas otras emociones que el hombre y la mujer modernos, acuciados por múltiples exigencias (económicas, laborales, estéticas, intelectuales, afectivas, etc.) no están en condiciones de sostener.

Lugares de cuido desde los cuarenta y cinco días de nacidos; Jardines de Infantes para niños de uno o dos años; doble escolaridad primaria “complementada” con actividades extraescolares que, al ocupar todo el día, le impiden al niño “Y” un desarrollo lúdico más espontáneo y libre; “carreras” deportivas de competición extenuantes; estímulos culturales que, como las “matinées” de los bailes, los programas de T.V. “infantiles”, la publicidad de los medios masivos de comunicación y la moda (ropa de “jean” para bebés, ropa “sexy” para las nenas, etc.), entre otros factores, propician la adultomorfización y la pseudogenitalización de los chicos, expulsándolos precozmente de la infancia en pos de la idealizada adolescencia.

La actual aceleración de la crianza se ve impulsada además, como se mencionó antes, por las necesidades personales de padres y adultos que, presionados culturalmente, en muchos casos privilegian sus desarrollos individuales por sobre la dedicación de su tiempo y disponibilidad afectiva a los hijos.

Los “Y” vivieron una delegación precoz de las funciones parentales de sus padres en otras personas, en instituciones, en un aparato de televisión o, incluso, en el mismo niño quien pasa a ejercer sobre sí mismo una suerte de “autocrianza”.

continuara…

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